La mayoría de esquiadores no necesitan un ski extremo. No pasan el día entero en hielo puro de competición, ni tampoco encadenan exclusivamente palas de powder profundo. Lo que necesitan es algo que funcione bien casi siempre.
Ahí es donde entran los skis all terrain.
Pero el término puede resultar engañoso. “All terrain” no describe un único tipo de ski. Describe un rango. Un espectro que va desde modelos claramente orientados a pista con margen fuera de ella, hasta skis más anchos que permiten explorar terreno abierto sin perder el control cuando vuelves a nieve dura.
Elegir bien no es una cuestión de moda ni de cifras aisladas. Es entender dónde esquías la mayor parte del tiempo y cómo te gusta hacerlo.
El all terrain orientado a pista
En el extremo más estrecho del espectro encontramos los skis en torno a los 80–85 mm de patín. Son modelos pensados para quienes priorizan el rendimiento en pista, pero no quieren sentirse limitados cuando la nieve se transforma o cuando aparece una zona sin pisar.
Este tipo de ski mantiene transiciones rápidas entre cantos, buena precisión y una sensación muy cercana a un ski de pista. La diferencia es que ofrece un margen extra cuando la superficie deja de ser perfecta. No se vuelve nervioso en nieve primavera ni pierde compostura cuando hay acumulaciones laterales.
Es la elección lógica para quien disfruta inclinando, buscando velocidad y trazando líneas limpias, pero no quiere sentirse encorsetado.
En KUSTOM, ese perfil lo representa el Verso (82 mm). Desde la primera bajada transmite sensaciones de ski de pista: invita a ir rápido y a buscar el límite con confianza. Sin embargo, cuando la nieve cambia, mantiene agilidad y coherencia. Es preciso sin ser exigente en exceso, técnico sin volverse radical.

El all mountain equilibrado
A medida que el patín se acerca a los 90 mm, el carácter cambia ligeramente. Aquí la prioridad ya no es maximizar el rendimiento en pista, sino equilibrarlo con mayor estabilidad fuera de ella.
Estos skis ofrecen una sensación más asentada cuando la nieve está transformada o irregular. El ligero aumento de anchura aporta flotación suficiente para días con algo de nieve fresca, pero sin penalizar el agarre en nieve dura. La conducción suele ser más progresiva y menos reactiva que en un modelo claramente orientado a pista.
Es el perfil más polivalente en sentido práctico. No busca destacar en un único escenario, sino comportarse de forma predecible en todos.
El Codex (87 mm) encaja exactamente ahí. Es un ski que mantiene el mismo carácter desde la primera bajada en nieve dura hasta esas últimas bajadas de primavera. No sorprende ni cambia de comportamiento bruscamente. Te permite esquiar relajado, concentrarte en la línea y olvidarte del material. Esa previsibilidad es precisamente su mayor virtud.

El all terrain "creativo"
Cuando el patín entra en el rango de los 90–95 mm, el ski empieza a ofrecer un margen real fuera de pista sin perder funcionalidad en nieve pisada. Aquí aparece otro tipo de esquiador: el que no solo quiere bajar, sino también jugar.
Estos modelos suelen incorporar un perfil que permite combinar giros técnicos con maniobras más dinámicas. Pueden comportarse de forma estable durante horas, pero también responder con energía cuando se les exige.
El Oracle (91 mm) es un buen ejemplo de esta dualidad. Es relativamente firme y estable cuando se esquía con calma, ideal para jornadas largas en nieve dura o transformada. Pero cuando se le aprieta, cambia de registro y responde como un auténtico ski de carving, permitiendo trazar virajes sólidos y rápidos con mucha seguridad. Es un ski con dos caras muy marcadas, pensado para quien quiere rendimiento técnico sin renunciar a versatilidad real.

El all terrain ancho
En torno a los 95–100 mm el concepto all terrain roza el freeride, aunque sin abandonarlo todo. Aquí ya hablamos de un ski que ofrece flotación significativa en nieve fresca, mayor estabilidad en apoyos agresivos y suficiente torsión para defenderse en pista.
Es un perfil pensado para esquiadores que buscan líneas laterales con frecuencia, que aterrizan pequeños saltos o que se mueven entre pista, powder y terreno más técnico sin cambiar de equipo.
El Testament (96 mm) nace precisamente de esa idea. Es ágil en cambios de dirección, sólido cuando el ritmo sube y estable en aterrizajes. El tip y el tail soportan especialmente bien los apoyos fuertes, permitiendo jugar sin que el ski pierda precisión. Es un all terrain que no te obliga a elegir entre control y libertad.

¿Cómo decidir entonces?
La anchura es solo un indicador. Lo que realmente importa es tu forma de esquiar.
Si pasas la mayor parte del día en pista y te gusta inclinar con precisión, te sentirás más cómodo en el rango estrecho.
Si alternas pista y fuera sin obsesionarte con ninguno, el equilibrio intermedio será tu aliado.
Si buscas margen para creatividad y terreno más abierto, necesitarás algo más ancho y estable.
Un buen all terrain no intenta hacerlo todo perfecto. Intenta hacerlo todo con coherencia.
Y esa coherencia es lo que marca la diferencia cuando la nieve cambia, cuando el día se alarga y cuando decides salir de la línea marcada para buscar la tuya propia.