Cómo influyen los materiales en el comportamiento de un ski

Cómo influyen los materiales en el comportamiento de un ski

Cuando un ski se siente estable, reactivo o predecible, no es casualidad. No es solo una cuestión de geometría o de radio de giro. Es el resultado directo de los materiales que lo componen y de cómo están dispuestos en su interior. La personalidad de un ski nace en la construcción, mucho antes de tocar la nieve.

En KUSTOM®, cada modelo parte de una decisión clara sobre qué debe hacer en la montaña. Y esa decisión se traduce en una combinación concreta de maderas, fibras y refuerzos.

Construcción sándwich: el punto de partida

La construcción tipo sándwich sigue siendo la referencia cuando se busca rendimiento serio. Se basa en capas superpuestas alrededor de un núcleo central, donde cada material cumple una función específica. Esta arquitectura permite controlar con precisión la rigidez, la torsión y la transmisión de potencia al canto.

La ventaja de este sistema es su coherencia. No se trata de añadir más capas, sino de colocarlas estratégicamente para que trabajen juntas. El resultado es un ski que responde de forma predecible y consistente, incluso cuando la nieve cambia.

El núcleo

El núcleo es el corazón estructural del ski. Determina en gran parte el peso, la absorción de vibraciones y el flex longitudinal.

En KUSTOM trabajamos con tres maderas principales:

  • Paulownia, extremadamente ligera, ideal cuando se busca agilidad y menor fatiga sin sacrificar demasiada estabilidad.

  • Fresno, más denso y resistente, que aporta potencia y sensación de apoyo firme bajo el pie.

  • Haya, equilibrada y consistente, capaz de ofrecer estabilidad sin endurecer en exceso el conjunto.

La proporción y colocación de estas maderas cambian completamente el comportamiento final. No es lo mismo un núcleo orientado a ligereza y reactividad que uno diseñado para sostener velocidad y presión constante.

 

Fibra de vidrio y carbono triaxial

Sobre el núcleo se añaden las fibras, que influyen decisivamente en la rigidez torsional y en la forma en que el ski mantiene el canto durante el giro.

La fibra de vidrio aporta una sensación progresiva y controlada. Ayuda a amortiguar vibraciones y ofrece un comportamiento estable en nieve irregular.

El carbono triaxial, en cambio, introduce ligereza y una rigidez específica muy alta. Bien integrado, mejora la transmisión de potencia y la respuesta inmediata al inclinar. El ski se vuelve más preciso, más reactivo y más eficiente en el apoyo.

En nuestros modelos freeride y big mountain, el carbono triaxial permite mantener estabilidad y reactividad incluso en nieves profundas o terrenos más agresivos. La clave está en el equilibrio: demasiado carbono puede volver el ski nervioso; combinado correctamente, aporta claridad y control.

 

Titanal

Estamos comenzando a desarrollar prototipos con refuerzos de titanal, una aleación metálica utilizada en esquís orientados a alta velocidad y nieve dura.

El titanal aporta una cualidad muy concreta: calma. Reduce vibraciones, aumenta la estabilidad y transmite una sensación más sólida cuando el ritmo sube. Evidentemente añade peso, pero también mejora la estabilidad en condiciones exigentes.

No es un cambio de filosofía, sino una evolución natural cuando se busca ampliar el rango de comportamiento sin perder coherencia.

 

Rigidez, torsión y lo que realmente sientes bajo los pies

Muchas veces se habla de “un ski duro” o “un ski blando” sin distinguir conceptos. En realidad, intervienen dos variables clave:

  • La rigidez longitudinal, que determina cómo se dobla el ski en su eje largo y afecta a la absorción y progresividad.

  • La rigidez torsional, que influye en cómo el ski mantiene el canto y transmite potencia al giro.

El núcleo influye más en el flex; las fibras y refuerzos en la torsión. El equilibrio entre ambas define si un ski será estable sin volverse rígido en exceso, o reactivo sin resultar impredecible.

Cuando la nieve cambia, los materiales hablan

En condiciones perfectas casi cualquier ski funciona. Es en nieve variable —dura por la mañana, transformada al mediodía, irregular por la tarde— donde la construcción marca la diferencia.

Una combinación bien calibrada de madera, vidrio y carbono permite absorber irregularidades sin perder respuesta. Un refuerzo metálico puede reducir vibraciones cuando la velocidad aumenta. Un núcleo ligero reduce la fatiga en jornadas largas.

El objetivo no es que el ski sea espectacular en un único escenario, sino que sea coherente durante todo el día.

 

No existe una receta universal

No hay un material perfecto. Lo que existe es una combinación adecuada para cada tipo de ski y cada tipo de esquiador.

Dos modelos con la misma anchura de patín pueden sentirse completamente distintos si cambia la proporción de paulownia y fresno, la orientación del carbono triaxial o la presencia de titanal. La diferencia no está en la etiqueta, sino en la estructura interna.

En KUSTOM®, cada decisión de material se prueba en nieve real. Porque los materiales no son un argumento técnico aislado: son lo que determina si el ski transmite confianza cuando aprietas, si mantiene la línea cuando el terreno se complica y si sigue respondiendo cuando el día se alarga.

Ahí es donde los materiales dejan de ser teoría y se convierten en comportamiento real.